miércoles, 2 de octubre de 2019

Renovación de ventanas, hacia la optimización de la instalación.

Algunos materiales como el PVC está siendo cada vez más común en la composición de las ventanas, pero no son la solución per se en la mejora de la eficiencia energética, hay que tener en cuenta muchos otros aspectos importantes para no convertir nuestra inversión en la vivienda, en un problema asociado no sólo al objetivo buscado, sino a los generados por las condensaciones.

La ventana es un conjunto de marco, vidrio, herraje e instalación, que deben considerarse sin menospreciar ninguno de ellos. Analicemos cada uno de los elementos que componen una ventana.
Marco: En los últimos tiempos se ha establecido una máxima en el mercado, “Una ventana de PVC o de Aluminio con rotura de puente térmico es de altas prestaciones energéticas”, y no es así necesariamente. El valor más importante desde el punto de vista de la eficiencia energética es la transmitancia térmica (Uf) del perfil de la ventana. Este dato a veces es difícil conseguir ya que los fabricantes (especialmente los de aluminio) se empeñan en aportar la transmitancia de una ventana (Uw) tipo fabricada con dicho perfil, incluyendo en este dato la transmitancia de un vidrio de altas prestaciones. Cuidado, puede llegar a ser una buena trampa para tapar unas prestaciones mejorables. Con el dato de la Uf es fácil analizar, no sólo la eficiencia, sino las temperaturas superficiales en los días fríos, evitándose así problemas de condensaciones.
Vidrio: Una vez elegido el perfil idóneo para nuestra zona, hay que poner especial interés en el vidrio, esto es una composición de varias capas con distintos tratamientos y cámaras de aire o gases (como Argón) para conseguir, además de las necesidades de seguridad y protección frente al ruido, valores adecuados para reducir la demanda energética, al tiempo que conseguimos una luminosidad adecuada al espacio en el que instalamos la ventana.
Y también, como con el marco, hay que estudiar las temperaturas superficiales para evitar el efecto de “pared fría” y cuidar los detalles (cómo el tipo de intercalario) para evitar las consecuencias de las condensaciones.

Herraje: Es fundamental para conseguir la hermeticidad al aire de las ventanas, un cierre hermético permite que no haya corrientes de aire incontroladas que afectan al confort, así como a la eficiencia energética.
Instalación: Hay que aclarar que “LA MEJOR VENTANA MAL INSTALADA ES UNA MALA VENTANA”, por ello, en fase de proyecto es importante planificar donde se instala (en línea con aislamiento, en premarco, directamente al muro, etc) para reducir al máximo el impacto del puente térmico y en obra ejecutar la instalación teniendo especial cuidado con la hermeticidad. Para ello existen en el mercado material especial, como las cintas de hermeticidad (PROCLIMA) que garantizan la ausencia de infiltraciones de aire.





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